Cuando hablamos de aerotermia, uno de los valores que más se repite es el COP.
A menudo escuchamos frases como “esta máquina tiene un COP de 4,5” o “con este COP el consumo será muy bajo”.
Pero hay un detalle muy importante a tener en cuenta que no siempre se explica y es que el COP no es un número fijo.
El rendimiento real de una bomba de calor varía continuamente en función de sus condiciones de trabajo. Este comportamiento es lo que conocemos como curvado del COP.
Vamos a comenzar, brevemente, explicando qué es el COP.
El COP (Coefficient of Performance) indica cuánta energía térmica entrega la bomba de calor por cada kWh eléctrico que consume.
Cuanto mayor es este valor, más eficiente es la bomba de calor.
Un ejemplo numérico sería:
COP = 4 Esto indica que, por cada kWh eléctrico, el sistema aporta 4 kWh térmicos.
Los valores de COP que aparecen en los catálogos se miden en condiciones estándar, normalmente:
Temperatura exterior: 7 °C
Temperatura de impulsión: 35 °C (sistemas de baja temperatura)
Estas condiciones son favorables y permiten mostrar el mejor rendimiento posible, pero en el día a día de funcionamiento, las temperaturas varían, las impulsiones varían y las demandas no son constantes.
Estos parámetros afectan a dicho valor y por ello hablamos del concepto del curvado del COP, que describe cómo el rendimiento de la bomba de calor disminuye a medida que cambian las condiciones de trabajo.
De forma general:
A menor temperatura exterior → menor COP
A mayor temperatura de impulsión → menor COP
La curva nunca es lineal, pero siempre desciende cuando las condiciones se vuelven más exigentes.
La mayor influencia sobre este rendimiento viene dada por la temperatura exterior
Las bombas de calor aerotérmicas extraen energía del aire exterior, por ello, cuánto más frío está el aire exterior menos energía extraíble, más esfuerzo del compresor y con ello más consumo, lo que provoca esa reducción del valor del COP
El otro parámetro que afecta a este rendimiento es la carga de trabajo según la demanda de la vivienda en cada momento.
Una mala envolvente térmica, filtraciones de aire, emisores en mal estado (o mal dimensionados) harán que la demanda sea mayor o que se apliquen temperaturas de impulsiones mayores, lo que implicará mayor consumo y la consiguiente reducción del COP.
Aunque no podemos controlar la temperatura exterior, sí podemos mejorar la curva de COP con un buen diseño tanto de la vivienda y sus aislamientos como de las instalaciones de climatización.
El COP no es un número fijo ni mágico, es una curva que depende de cómo y en qué condiciones trabaja la bomba de calor.
Entenderlo nos permite ajustar las expectativas y sacar el mayor rendimiento a nuestros equipos.
La eficiencia no está solo en la máquina, sino en cómo se utiliza.


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