El agua que circula por una instalación térmica, ya sea un sistema moderno de aerotermia y suelo radiante o una instalación tradicional con caldera y radiadores, es mucho más importante de lo que parece.
Con el tiempo, los circuitos acumulan impurezas, lodos y microburbujas que reducen el rendimiento, aumentan el consumo y acortan la vida útil de los equipos.
En Alemania ya existe una referencia técnica muy reconocida, la VDI 2035, que define los parámetros clave a tener en cuenta para una óptima calidad del agua y aporta unos valores entre los que deben encontrase para evitar daños en instalaciones de calefacción.
Los parámetros que se mencionan y sus valores son:
- Controlar la dureza total del agua según el volumen del sistema.
- Mantener el pH entre 8,2 y 10 (según materiales).
- Limitar la conductividad a valores bajos (ideal < 100 µS/cm en circuitos sensibles).
- Evitar el aporte continuo de oxígeno y realizar desgasificación del sistema.
Aunque no es una norma legal en España, se considera una “buena práctica técnica” y es adoptada por muchos fabricantes de calderas y bombas de calor europeas. Cumplir sus criterios garantiza que el agua de la instalación no provoque corrosión ni incrustaciones, y respalda la necesidad de realizar limpiezas y aplicar aditivos protectores.
Una correcta limpieza del circuito y el uso de aditivos de protección son la clave para mantener la eficiencia y evitar posibles averías costosas.
Durante la instalación y el primer llenado del sistema, siempre quedan restos de:
- Óxidos metálicos y residuos de soldadura.
- Polvo, aceites o restos de obra.
- Microorganismos o algas si el agua no está tratada.
Estos residuos se depositan en válvulas, intercambiadores y bombas, reduciendo el caudal y la transferencia térmica. Una limpieza inicial con productos desincrustantes específicos (compatibles con aluminio, acero, cobre o PEX) elimina estos restos y deja el sistema preparado para añadir los aditivos de protección.
Una vez el circuito está limpio, se recomienda añadir un inhibidor de corrosión y tratamiento antical diseñado para instalaciones cerradas con bombas de calor. Estos aditivos:
- Evitan la formación de cal y lodos.
- Protegen los metales contra la corrosión galvánica.
- Mantienen el pH y la conductividad en rangos óptimos.
- Mejoran la transferencia térmica y reducen el consumo.
En sistemas de suelo radiante con gran volumen de agua o con depósitos de inercia, su uso es especialmente importante, ya que el agua permanece más tiempo en el circuito y aumenta el riesgo de oxidación o incrustaciones.
Como empresa profesional, dedicada tanto a la instalación como al mantenimiento de instalaciones, nosotros recomendamos:
- Diagnóstico inicial: comprobar color, pH (7,0–8,0) y conductividad (<100 µS/cm).
- Limpieza química: circular con productos neutros
- Enjuague y relleno: solo con agua desmineralizada.
- Protección: añadir inhibidor de corrosión y protector de polímeros
- Filtración continua: instalar filtro magnético + filtro de malla fina (80–100 µm).
- Mantenimiento anual: comprobar color, pH y nivel de inhibidor con tiras reactivas.
Mantener la calidad del agua no es un detalle menor, es parte esencial del rendimiento y la durabilidad de cualquier sistema térmico moderno. Una pequeña inversión en limpieza y tratamiento del agua puede alargar la vida útil de tu instalación durante muchos años, reducir el consumo energético y evitar reparaciones costosas. Una instalación limpia y protegida no solo rinde mejor, también dura más.


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