Qué es el suelo radiante

El suelo radiante es sin duda a día de hoy el mejor sistema de climatización existente. No se trata de un invento nuevo, ya que sus vestigios más antiguos datan del siglo I a.C..cuando era ya utilizado por los romanos siendo denominado “hipocausto”, usado primero en las termas, y posteriormente en las viviendas particulares más acaudaladas.

En su versión moderna ofrece múltiples ventajas sobre otros sistemas de calefacción, entre las cuales destacan principalmente:

Temperatura uniforme en toda la superficie de la vivienda.

  • Mayor grado de confort, al conseguir una temperatura uniforme y constante en toda la superficie de la vivienda, sin estratificación, ideal en estancias con mucha altura.
  •  –Ahorro energético y económico, al ser un sistema que trabaja a baja temperatura, frente a los sistemas convencionales que necesitan temperaturas más altas en su funcionamiento. Sus múltiples posibilidades de regulación contribuyen también enormemente.
  • Versatilidad, al ser adaptable y compatible a las distintas fuentes de energía existentes, como calderas de cualquier tipo de combustible, o sistemas renovables como la energía geotérmica, aerotermica o solar.
  • Saludable, ya que su funcionamiento prácticamente no produce partículas de polvo quemado ni corrientes de aire. El principio de “pies calientes y cabeza fría” es el más adecuado para nuestro cuerpo.
  • Estético, ya que se consigue un mayor aprovechamiento del espacio y carece de elementos visibles como radiadores o rejillas.

El sistema se compone de una capa de aislamiento térmico y acústico de alta calidad que se coloca en toda la superficie de la vivienda, sobre el cual se distribuye un entramado de tubería altamente resistente fabricada con polietileno reticulado, Pex-A ,  que a su vez es recubierto por una capa de mortero, sobre el cual se instala el solado final, el cual se calienta o enfría según temporada consiguiendo la temperatura deseada, que es controlada independientemente en cada estancia mediante el sistema de regulación.

Su funcionamiento se basa mayoritariamente en el intercambio de calor por irradiación desde la superficie del solado y en un porcentaje mínimo por convección de aire caliente. En los últimos años han experimentado un gran desarrollo tecnológico y comercial, tanto en ámbitos residenciales como en obras dirigidas al sector terciario, ya sea en nuevos edificios o en reforma, desplazando en gran medida a otros sistemas de calefacción tradicionales.

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